La postura, un reflejo de nuestra salud

importancia de la postura para la salud

Pasamos cada vez más tiempo sentados, ya sea en la escuela o en el trabajo como en nuestro tiempo libre, y no siempre en la mejor postura. Y el problema es que a menudo ni somos conscientes de las malas posturas que adoptamos en cualquier actividad diaria y, aun menos, de las consecuencias que pueden tener en nuestra salud si se vuelven repetitivas. 

A simple vista, la postura puede parecernos algo más superficial y estético, relacionado con la impresión que damos en los demás: no hay duda de que una persona con la espalda erguida parece más esbelta, joven y segura que una persona con los hombros caídos hacia adelante o la espalda encorvada. En este sentido, sabemos que, por ejemplo, en una entrevista de trabajo o en una cita es importante cuidar la postura para dar nuestra mejor imagen.

 Importancia de la postura para la salud

Pero la manera como colocamos nuestro cuerpo no es meramente una cuestión de imagen. La postura tiene un efecto directo en nuestra salud y, si no se cuida, puede conllevar problemas graves a largo plazo: desde dolor de espalda, rodillas y pies hasta problemas respiratorios, cardíacos o digestivos. Así mismo, se ha observado que las malas posturas también pueden provocar mal humor y desánimo e incluso sensación de fatiga. La tendencia a adelantar la cabeza y a encorvar la espalda crea una tensión extra en músculos y tendones y un mal funcionamiento de las vértebras tanto en las cervicales como en las lumbares. Además, reduce el espacio en la caja torácica, de modo que ejerce una presión sobre los órganos internos y puede interferir en su buen funcionamiento.

La buena noticia es que las posturas pueden cambiarse con cierta facilidad si adoptamos buenos hábitos posturales y con la ayuda de la quiropráctica, ¡y lo mejor es empezar cuanto antes, ya desde niños! Pequeños cambios posturales nos pueden aportar grandes beneficios, sobre todo a largo plazo, y son la mejor inversión para una buena calidad de vida. 

Cómo ayuda la actividad física a mejorar la postura

La actividad física es imprescindible para contribuir a una buena colocación gracias a la tonificación y fortalecimiento de los músculos, que nos ayudarán a aguantar una posición erguida con más facilidad; pero es sobre todo la quiropráctica la que nos permitirá recuperar y mantener la línea correcta y el movimiento adecuado de la columna, imprescindible para un funcionamiento óptimo del cuerpo, lo que incidirá positivamente en nuestra salud de cara al futuro. Los atletas también se pueden beneficiar de ello ya que la quiropráctica para deportistas tiene muchos beneficios tanto a nivel postural como para los músculos.

El primer paso es tomar conciencia de las buenas posturas en cualquier actividad: de pie, sentados, durmiendo, cogiendo peso, llevando un bolso o mochila, cogiendo un bebé… e ir corrigiendo cómo colocamos nuestro cuerpo. Para saber si tenemos una buena colocación, es fundamental hacer una revisión quiropráctica para comprobar si nuestra columna está bien alineada, con las curvaturas naturales para su correcto funcionamiento

En resumen, la combinación de conciencia postural, ejercicio físico y cuidado quiropráctico es clave para gozar de una óptima calidad de vida.

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