Cuando has hecho de todo para encontrarte bien, pero nada funciona.

mejorar salud tras probarlo todo

Es cierto que la esperanza de vida ha aumentado en los últimos años, pero eso no quiere decir que la calidad esté mejorando de la misma forma entre el estrés, los malos hábitos y el sedentarismo al que muchos estamos expuestos cada día. Es decir, vivimos más, pero en muchos casos no vivimos mejor. 

Todo ello está haciendo que cada vez más personas decidan cuidar su dieta, hacer ejercicio o incluso meditar ya que se sabe que puede mejorar sustancialmente la calidad de vida pero ¿Cómo es que hay personas que aún haciendo “vida sana” no se sienten mejor o siguen teniendo problemas de salud?  

Si eres de los que no quiere vivir tapando problemas, sino que quiere resolverlos, en este espacio te contamos qué puede estar pasando. 

Empezar por la base: lo que nadie te cuenta

Nutrición, descanso, ejercicio, postura,… muchos son las recomendaciones saludables en las que uno puede mejorar, pero hay algo más que nadie nos cuenta y consiste en empezar por tener una base sólida de nosotros mismos ya que sin ella lo que hagamos puede que no nos sirva.

Y entonces ¿Cuál es la “base”? 

Aunque no lo hayamos escuchado antes, el buen rendimiento general del cuerpo depende principalmente del sistema nervioso (cerebro, médula, nervios).

Gracias a este toda nuestra vida es llevada a cabo (la digestión, la movilidad, los reflejos, la energía, el descanso, las emociones,…); por eso, si se ve alterado puede trastocar toda nuestra vida (empeora la postura, salen dolores, altera las digestiones, afecta a la gestión del estrés, etc.), así pues, cuidar de nuestro sistema nervioso puede ser calve para el rendimiento del día a día.

¿Cómo se puede ver alterado el sistema nervioso?

Con el paso del tiempo y nuestros hábitos el sistema nervioso se puede ver alterado si una o más vértebras de nuestra columna forman lo que en quiropráctica se conoce como “subluxaciones vertebrales” (bloqueo en una o más articulaciones) ya que estas pueden causar irritación e inflamación de los nervios y alterar la musculatura. 

¿Cómo se puede ver alterado el sistema nervioso?

Con el paso del tiempo y nuestros hábitos el sistema nervioso se puede ver alterado si una o más vértebras de nuestra columna forman lo que en quiropráctica se conoce como “subluxaciones vertebrales” (bloqueo en una o más articulaciones) ya que estas pueden causar irritación e inflamación de los nervios y alterar la musculatura. 

¿Qué problemas pueden traer las subluxaciones? 

A la larga pueden traer problemas de todo tipo si no se corrigen (dolor, tensión, dolor de cabeza, problemas de ciática, problemas digestivos, ansiedad, depresión,…) ya que intentamos compensarlo de otras maneras pero no lo resolvemos desde la raíz (tomando medicamentos, reforzando musculatura, estirando, cambiando la almohada, etc.).

Imagina que una manguera está pisada y lleva menos agua a la planta. La subluxación puede hacer lo mismo con los nervios llevando información nerviosa alterada al lugar a donde va.

¿Qué problemas pueden traer las subluxaciones? 

A la larga pueden traer problemas de todo tipo si no se corrigen (dolor, tensión, dolor de cabeza, problemas de ciática, problemas digestivos, ansiedad, depresión,…) ya que intentamos compensarlo de otras maneras pero no lo resolvemos desde la raíz (tomando medicamentos, reforzando musculatura, estirando, cambiando la almohada, etc.).

¿Cómo corregimos las subluxaciones?

La quiropráctica es la profesión que se especializa en detectar y corregir dichas subluxaciones vertebrales a través de los “ajustes quiroprácticos”, que son movimientos específicos en las subluxaciones y como consecuencia se consigue:

  1. Disminuir la inflamación.
  2. Mejorar el movimiento.
  3. Descomprimir los nervios.

¿Qué pruebas se necesitan hacer para saber si hay subluxaciones vertebrales?

La visita al quiropráctico tiene como objetivo saber qué nos ocurre, qué queremos solucionar y qué está pasando en nuestro cuerpo.

Los quiroprácticos utilizan pruebas como el escáner CLA-Insigth, dotado de unos sensores que se colocan en la piel para saber el equilibrio muscular y nervioso; la palpación donde este evalúan los segmentos articulares de forma individual para saber el nivel de movilidad y sensibilidad que tienen; postura; y si los profesionales lo ven convenientes utilizarán radiografías que ayudarán a completar una visión general en base al historial de la persona.

Consulta el centro quiropráctico en Barcelonay en otros puntos de Cataluña para más información.

María, profesora de educación física y deportista de 46 años. Acude a uno de nuestros centros desde el 2018. 

“Hablando con mi cuñada sobre mis malas digestiones y mi dolor en el pie me comentó que desde que iba al quiropráctico ya no tenía problemas ni con sus digestiones ni con su columna así que acudí a la primera visita para chequearme y ver si podrían ayudarme. Puedo decir que el cambio más potente que he sentido ha sido el emocional (sin descartar los otros dos).

Lo primero que noté fue que era mucho más consciente de mi postura cuando estaba de pie. Esto me dio una sensación de poder y consciencia corporal. Algo que me paralizaba era que prácticamente no podía apoyar el pie (siendo profesora de E.F. era un drama) y ahora ya vuelvo a correr. He dejado de tomar la pastilla para el dolor de regla (una bendición).

La quiropráctica cambió mi vida haciéndome más consciente del “porqué” me pasan las cosas, (por ejemplo qué causo mi primera subluxación, cual es la causa de mis contracturas, mis dolores) y saber solucionarlo de forma eficaz.” 

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