Los hábitos de vida se convierten en salud

Tener “hábitos saludables” en la sociedad en que vivimos hoy en día se está convirtiendo en un reto cada vez mayor. El tipo de alimentación, el alcohol, la vida sedentaria, el estrés, y todo lo que hagamos juegan un papel fundamental que día a día se irá acumulando en nuestro cuerpo y por lo tanto en cómo vivamos. Pero, ¿es problema de solo de unos pocos? Y lo más importante ¿cómo puedo cambiarlos? ¡Hoy te lo contamos todo!

Que debes tener en cuenta para mejorar tus hábitos

No sólo te pasa a ti…

Muchas personas están convencidas de que solo a ellos les cuesta vivir con hábitos saludables e idealizan la vida de los demás sin tantos problemas, sin tanto dolor y sin tantos retos como  tienen ellos. Creen que los otros tienen una vida equilibrada y llena de buenos hábitos sin esfuerzo.

No es cuestión de “suerte” y genética…

También están los que piensan que es cuestión de “suerte” tener una buena calidad de vida, y si bien es cierto que la genética puede jugar un papel importante, cada vez hay más estudios que demuestran que los hábitos y el entorno en el que vivimos son más decisivos para nuestro futuro que la propia genética. 

Todo lo que se ha hecho, repercute en el presente

Si bien es cierto que hay cosas que no podemos controlar que nos ocurran, como sufrir un accidente o la forma en que hemos nacido, lo cierto es que la mayoría de cosas que nos pasan tanto física como mentalmente, son a causa de hábitos acumulados durante años o incluso toda nuestra vida. 

Cualquier rutina,
tanto mental como física,
jugará un papel importante en lo que experimentemos en la vida.

mano sujetando tallo de una flor

¿Cómo he llegado a este estado en mi vida?

Normalmente comienza con una experiencia o pensamiento que deriva a una emoción, de ahí se construye una idea; después empezamos a actuar en base a ese pensamiento y con el tiempo lo convertimos en una costumbre hasta que lo integramos y es un hábito.

Así que todo lo que hemos ido repitiendo desde una experiencia o pensamiento se puede terminar convirtiendo en algo habitual en nuestra vida si le damos espacio.

Por ejemplo cruzar las piernas suele ser un hábito que se ha ido acumulando a lo largo de los años y por eso mismo parar cambiarlo nos cuesta tanto. 

¿Cómo cambio mi presente?

Una forma de cambiar el presente es ir implementando hábitos para que en el futuro se vean los frutos. 

Es importante ser consciente de que la situación en la que nos encontramos no es estática (ya que desde el pasado hubo una evolución y seguirá evolucionando) y no cambiará de un día para otro, pero constancia el cambio se puede conseguir.

Las personas cuando van al quiropráctico después de años con problemas y sus vidas se ven transformadas con el cuidado quiropráctico, llegan a la conclusión que lo único que han hecho en el pasado ha sido poner “parches”. Y valoran mucho los buenos hábitos y recomendaciones que el quiropráctico les va dando por los resultados positivos que están teniendo.

Una persona mejora su mala postura con los ajustes gracias a que su sistema nervioso y columna “aprenden” a funcionar correctamente.

mujer indicando silencio

La clave que nadie dice

Para crear un hábito (bueno o malo) necesitamos dos cosas: repetición y constancia.

El ejemplo más sencillo es que para recordar un número de teléfono necesitaremos repetirlo durante días hasta que nos salga de forma automática. 

Esto mismo ocurre con cada cosa que hacemos, sentimos y pensamos. Por eso mismo los ajustes quiroprácticos pueden aliviar en pocas sesiones un problema, pero será como un parche hasta que no se repita el ajuste hasta que el cuerpo (el cerebro) reaprenda la forma de estar en equilibrio de forma natural.

La importancia de los pilares

Una vez que entendemos que necesitamos ser pacientes para ver los resultados, y aplicar diariamente la regla de la constancia y la repetición, nos llega la pregunta de “¿qué hago?”. 

Los quiroprácticos enseñan hábitos dentro de los 5 pilares de la salud para que sea mucho más claro qué área se está trabajando. Estos son:

  1. Nutrición
  2. Postura
  3. Ejercicio/respiración
  4. Mente/emociones
  5. Descanso

Ahora bien, tenemos que añadir que es imprescindible para ello asegurarse que el sistema nervioso no está irritado y por eso tenemos falta de energía, problemas digestivos, bajas defensas o problemas de espalda, por eso los mejores resultados se obtienen cuando se acude al quiropráctico que mirará a ver cómo está esta parte del cuerpo y después cada uno podrá tener mejor resultados en los 5 pilares de salud.

Muchos clientes quiroprácticos son profesores de yoga, pilates, instructores de gimnasio o triatletas y aún así notan una gran diferencia en su salud y rendimiento cuando acuden al quiropráctico. 

¿Por dónde vas a empezar?

Si piensas que le puede ayudar a alguien, comparte este artículo. Encontrarás más información en nuestro centro quiropráctico en Barcelona. ¡Solicita tu primera visita a través de nuestro formulario de contacto!

¡Hasta la próxima!

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